Publicado después de Pétalo nocturno y de Desperté y fue verano, Pájaro Nácar comparte una experiencia poética del mundo que al igual que lo que ocurre en la naturaleza -pensemos en los meandros de los ríos o en las espiras de las galaxias- vuelve sobre sí, dialoga consigo misma, con sus percepciones, sus lecturas, para llegar en cada giro a una mayor profundidad sin perder la transparencia, la frescura. La jardinera poeta sabe
por su oficio sobre la forma en que se abren las flores hacia la luz, espiras de belleza, y canta la vida.
Publicado después de Pétalo nocturno y de Desperté y fue verano, Pájaro Nácar comparte una experiencia poética del mundo que al igual que lo que ocurre en la naturaleza -pensemos en los meandros de los ríos o en las espiras de las galaxias- vuelve sobre sí, dialoga consigo misma, con sus percepciones, sus lecturas, para llegar en cada giro a una mayor profundidad sin perder la transparencia, la frescura. La jardinera poeta sabe
por su oficio sobre la forma en que se abren las flores hacia la luz, espiras de belleza, y canta la vida.